COMITE DE BIOETICA CLINICA (CBEHRM)
 

¿Qué es el CBEHRM?

El CBEHRM es un instrumento esencial en el proceso de mejora continua de la calidad de atención y de construcción de una ética orientada al respeto de los Derechos Humanos en la atención en salud, de acuerdo con los lineamientos detallados en la Ley 3302 - Comités de Bioética en el Sistema de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Es una estructura de conformación interdisciplinaria que cumple un rol docente, consultivo y normativo en relación con los dilemas éticos surgidos de la medicina hospitalaria.  Estos aspectos diversos del comité responden a un ideal que tiende a lograr modificaciones actitudinales permanentes en la práctica clínica, es por ello que a menudo se promueven programas de capacitación y divulgación dirigidos tanto a profesionales de la salud como a la comunidad en general.

El comité está conformado por representantes de diversas profesiones: trabajadores de la salud como médicos, trabajadores  sociales, enfermeras, abogados, filósofos, antropólogos, psicólogos y representantes de la comunidad. El carácter interdisciplinario del comité posibilita la pluralidad de perspectivas, logrando así un diálogo enriquecido con los enfoques que se desprenden de las diferentes profesiones de sus miembros.

El CBEHRM introduce el pluralismo moral en medicina, reforzando la idea de que hay decisiones que no son competencia solamente del médico sino también del paciente, de su familia, de la institución y de la sociedad en su conjunto. Es un espacio de diálogo y reflexión que, a través de la deliberación, aspira a arribar a consensos que mejoren la calidad de las decisiones tratando de obtener mediante la argumentación racional y razonablemente las mejores decisiones posibles.

El Comité respeta las normas internacionales. Responde a los postulados de la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial (2008), las Pautas Éticas Internacionales para la Investigación Biomédica en Seres Humanos (CIOMS 2002), Declaración Universal sobre bioética y Derechos Humanos (UNESCO 2005), Documento de las Américas sobre Buenas Prácticas Clínicas (OPS 2005), Ley Nacional Nº 25.326 sobre Protección de Datos Personales, entre otras.

 

Ubicación:



El CBEHRM se encuentra ubicado en el Servicio de Salud Mental del Hospital Ramos Mejía.
Las reuniones son el primer y tercer viernes de cada mes en el aula de Salud Mental.


C
ontacto

Existen dos vías para realizar consultas al comité:

  1. completando el formulario de consulta:  CLICK AQUI
  2. enviando un mail a  comitebioeticaclinicarm@gmail.com y completando y reenviando el formulario de consulta que le será enviado por esa vía.

 
Integrantes
 

POSICIÓN

INTEGRANTE

POSICIÓN EN LA INSTITUCIÓN

OCUPACIÓN

Coordinador

De Michelli Alberto

Depende

Médico

Subcoordinadora

Casini Betiana

Depende

Médica

Secretaria

Sinigoj Daiana

Depende

Psicóloga

 

Bosco Susana

Depende

Enfermera

 

Collin Silvia

No Depende

representante de la comunidad

 

Domínguez Cecilia

Depende

Trabajadora social

 

Geloso Alejandro

Depende

Médico

 

Kleiman Martín

No depende

Antropólogo

 

Martínez Juan Pablo

Depende / CESAC

Médico

 

Mellado Melo Bárbara

No depende

Abogada, representante de la comuna3

 

Panelo Adolfo

Depende

Médico

 

Sinjovich Maya

Depende

Médica

 

Sivori Martín

Depende

Médico

 

Ejemplos de algunos dilemas centrados en los tres grandes principios bioéticos: el de autonomía del individuo, el de beneficencia/no malevolencia y el de justicia. 


 

PUNTUACIÓN PARA ASIGNACIÓN DE RECURSOS CRÍTICOS (ARM)
DURANTE LA PANDEMIA COVID-19

Comité Bioética Clínica Hospital General de Agudos J.M Ramos Mejía

 

La siguiente grilla fue elaborada por el CBCHRM con el objeto de ser utilizada por los especialistas que enfrenten la tarea de  decidir respecto de la asignación de recursos críticos en el marco de la  Pandemia COVID-19. La misma busca dar un marco y colaborar en la toma de decisiones clínicas. Los resultados que se obtengan deberán ser siempre contextualizados y valorados con otras variables necesarias para la toma de decisiones .  Toma en cuenta variables médicas, psicológicas y sociales.

Se puntuará la presencia en el paciente de 9 variables clínicas. A menor puntuación en la grilla,  mayor posibilidad de que se le asigne el recurso.

Es fundamental considerar antes de completar la grilla:

       La existencia de directivas anticipadas del paciente vinculadas a la utilización de recursos críticos.

       El  sexo, la religión, la condición del paciente en relación a la ley, la pertenencia a una minoría, la discapacidad, etc, no son variables que deban influir al momento de la aplicación de la grilla ni de la toma de decisiones clínicas.

       Los niños y las niñas, las mujeres embarazadas y los trabajadores de la salud, tienen prioridad en la asignación de recursos críticos.

       Esta Guía es un elemento que intenta colaborar en la toma de decisiones clínicas. Siempre debe ser relacionada con la valoración clínica general del paciente y con los métodos complementarios de diagnóstico existentes.

 Son condiciones excluyentes para la aplicación de la guia:

        ENFERMEDAD PULMONAR OBSTRUCTIVA CRÓNICA  severa con oxígeno domiciliario

       CARDIOPATÍA DILATADA SEVERA REFRACTARIA AL TRATAMIENTO (4 o más int. en el último año calendario)

       PARO CARDÍACO no presenciado o un segundo paro en 72 Hs

       MTT TUMORAL-OBESIDAD MÓRBIDA (imc + de 35)

       PACIENTES EN HEMODIÁLISIS CR.(derivar por obra social  o a hospital con hemodiálisis)

       INMUNOCOMPROMETIDOS SEVEROS NO RECUPERABLES

       ENFERMEDADES NEUROMUSCULARES (ELA. Otras, evaluar cada caso),

       SECUELA SEVERA DE ACCIDENTES CEREBRO VASCULARES

       INSUFICIENCIA HEPÁTICA SEVERA.

       DEPENDENCIA SEVERA. 

 

1 punto

2 puntos

3 puntos

Cáncer

no evolutivo

 

evolutivo sin mtt

 

no aplica

 

insuficiencia coronaria

cf I y II

 

cf III

 

sindrome coronario agudo

 

Diabetes (según órganos blanco)

lesión leve

 

lesión moderada

 

lesión severa

 

Hipertensión arterial

siempre

 

no aplica

 

no aplica

 

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

cf I

 

cf II y III

 

no aplica

 

insuficiencia renal aguda

estable + 80

 

estable 79 y 50

 

progresiva - 50 (derivar)

 

Dependencia (índice de Barthel)

+65

 

64 a 40

 

no aplica

 

Insuficiencia Hepática

A

 

B

 

no aplica

 

Antecedentes de ACV

secuela leve

 

secuela moderada

 

no aplica

 

puntuación PARCIAL

 

 

 

puntuación TOTAL

 

                                                                                               

        Bibliografía consultada

1.        “DECLARACIÓN SOBRE EL COVID-19: CONSIDERACIONES ÉTICAS DESDE UNA PERSPECTIVA GLOBAL” Declaración del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO (IBC) y la Comisión Mundial de la UNESCO sobre la Ética del Conocimiento y Tecnología Científica (COMEST)

2.        RECOMENDACIONES PARA LA TOMA DE DECISIONES ÉTICAS SOBRE EL ACCESO DE PACIENTES A UNIDADES DE CUIDADOS ESPECIALES EN SITUACIONES DE PANDEMIA. Documento de consenso del OBD  (Observatorio de Bioética y Derecho) Marzo 2. http://www.bioeticayderecho.ub.edu/es/el-obd-presenta-sus-recomendaciones-para-la-toma-de-decisiones-eticas-sobre-el-acceso-de-pacientes

3.         Recomendaciones intersocietarias para asignación de recursos basados en guías éticas, atención paliativa y criterios de ingreso/egreso en cuidados críticos durante la la pandemia COVID 19

 


 

EL COMITÉ DE BIOÉTICA DEL HOSPITAL RAMOS MEJÍA EN LA PANDEMIA COVID 19

 

EL Comité de bioética clínica tiene como objetivo ayudar a los profesionales de la salud, a los pacientes y a sus familias a reflexionar sobre la toma de decisiones de manera informada. Defender los derechos y preferencias de los pacientes y significar los deberes de los profesionales, evitar daños, beneficiar y actuar de manera justa.

Ante una pandemia es prioritario el “deber de planificar”. La falta de planificación en situaciones de escasez de recursos puede llevar a la aplicación inapropiada de la situación de crisis, al desperdicio de recursos, a la pérdida inadvertida de vidas, a la pérdida de confianza y a decisiones innecesarias de triaje / racionamiento.

 La planificación proactiva, en la que los líderes anticipan y toman medidas para abordar los peores escenarios, es el primer eslabón de la cadena para reducir la morbilidad, la mortalidad y otros efectos indeseables de un desastre emergente.

 El gran dilema ético con esta pandemia es cómo proteger a las personas vulnerables mientras se permite la mayor cantidad posible de vida normal y actividad económica. Son especialmente vulnerables en la pandemia las personas enfermas, los profesionales sanitarios y las personas de bajos recursos.

 Principios claves en gestión de situaciones de atención en crisis:

En condiciones normales, los profesionales sanitarios trabajan con personas de forma individualizada, de ahí que su deber sea procurar beneficios a ese individuo siempre respetando las preferencias y valores de este último.

No obstante, en una situación excepcional de emergencia como la actual, las necesidades de la salud pública pueden justificar una limitación de los derechos y preferencias de los individuos. Esta limitación también puede afectar a la atención sanitaria. Así, una emergencia de salud pública puede obligar a cambiar la práctica de los profesionales, es decir, a modificar los estándares de atención, de tal manera que el profesional haya de priorizar su deber hacia la comunidad sobre los deberes de respeto al individuo.

No obstante, siempre estará obligado a buscar alternativas de tratamiento, a no abandonar al individuo, a aliviar su sufrimiento y a procurarle la mejor atención disponible según los protocolos diseñados para atajar la situación de emergencia.  Evidentemente, este cambio de una atención centrada en el individuo a una atención guiada por la salud pública genera tensiones en el personal sanitario, en las familias y en la sociedad. La tensión que producen estos conflictos éticos se manifiesta como “sufrimiento moral” entre los profesionales y falta de justicia entre la población que, además, percibe cierta pérdida de respeto por los valores socialmente vigentes. 

De tal modo el hábito clínico también deberá ampliarse del cuidado del paciente al de salvaguarda  de  la  población.    Este cambio puede generar conflictos difíciles en los proveedores  de  cuidado,  que  necesitarán  del  apoyo  individual  en la toma de decisiones.

En la emergencia sanitaria los primeros respondedores necesitarán reglas claras para ejecutar los protocolos de triage. Si estas reglas resultan muy injustas o causan sufrimiento la sobrecarga del equipo de salud será severa pudiendo llevar a sus miembros al burnout.
Es importante incluir al equipo de salud en la confección de estos protocolos de triage, de mantenimiento y retirada de soporte vital para que puedan usarlos entendiendo que es la mejor respuesta posible en este contexto.

En este contexto se generan las siguientes obligaciones:  

·         Organizar la respuesta a la crisis mediante un plan de contingencia que contemple los diferentes aspectos de la atención a los pacientes, adaptada a las necesidades de la salud pública y que salvaguarde la salud y la seguridad de pacientes, empleados y estudiantes.

·         Tomar medidas de forma equitativa y por razones de salud pública; nunca en base a otros criterios tales como clase social, etnia u otro tipo de consideración. En particular, las restricciones no se aplicarán de modo que castiguen más a poblaciones vulnerables, como presos, trabajadores manuales o minorías étnicas.

·         Preservar la confidencialidad y la intimidad de todos los afectados en todo momento; obligación que compete no solo los sanitarios sino también a cualquier profesional.  

·         Tomar las decisiones de manera colegiada, de forma que puedan expresarse diferentes puntos de vista y se eviten los sesgos ligados a interpretaciones y valoraciones individuales de las situaciones problemáticas.  

·         Planificar y prever los dilemas éticos a que se enfrentan los profesionales sanitarios de optar por una solución para cada uno de ellos y de planificar los medios necesarios para ponerla en práctica: elección del acceso a los recursos (UTI frente a una unidad de hospitalización convencional), uso de tratamientos vitales (reanimación cardiopulmonar, ventilación asistida), retirada de tratamientos o derivación a unidades de tratamiento paliativo centradas en el confort (cuando no existen o no están disponibles otros tratamientos). También deben establecerse los criterios de actuación en caso de falta de personal, espacio o suministros. 

·         Informar a pacientes y familiares sobre las medidas tomadas. Las decisiones deben estar argumentadas y consensuadas en la medida de lo posible. Deben poder conocerse los criterios utilizados por el equipo médico/sanitario que toma las decisiones.     

De estas obligaciones se derivan tres funciones  principales  en esta  emergencia  sanitaria: 

1.Planificar  la  gestión  de  los  desafíos  éticos  previsibles:  Surgen  cuando  existe incertidumbre acerca de cómo "hacer lo correcto" en la práctica clínica cuando los deberes o valores entran en conflicto.  Implica decisiones de triage. Entrada, permanencia y salida de UTI. Inicio, mantenimiento y retirada de soporte vital.  Cuidados de fin de vida.  Sedación paliativa. Incluye la gestión y asignación de recurso humano, espacios e insumos frente a la escasez de los mismos.

2.Salvaguardar la fuerza laboral:  Durante una oleada de enfermedades infecciosas en medio   del  deterioro  de  las  condiciones  ambientales,  el  personal  de  salud  y  de mantenimiento, pueden estar en mayor riesgo de daño laboral. Las poblaciones vulnerables incluyen aquellas en mayor riesgo de COVID-19, debido a factores como la edad o las
condiciones de salud subyacentes. Las instituciones deben reconocer a estos empleados como población vulnerable.

3.Guiar: Los niveles de atención en condiciones de emergencia reducen inevitable y gradualmente  la  calidad  de  la  atención debido a los límites de personal, espacio y suministros.  La incertidumbre y la angustia previsibles que enfrentarán los médicos y los equipos bajo condiciones de crisis requieren una preparación focalizada por parte de los comités de ética institucional proporcionando apoyo, orientación y reflexión.

Con el fin de realizar estas funciones el comité de Bioética debe:

●  Reconocer las obligaciones para promover la igualdad de las personas y la equidad en la distribución de riesgos y beneficios en la sociedad y considerar la mejor manera de apoyar la práctica clínica durante la emergencia sanitaria.

● Prepararse para el servicio durante una emergencia de salud pública:  sus miembros o sus consultores, deben determinar su disponibilidad para el servicio durante una emergencia, sabiendo  que los médicos pueden tener roles de atención al paciente y que muchos miembros estarán limitados a consulta a distancia.

● Capacitarse en el conocimiento práctico de los principios clave de la ética de la salud pública para ayudar al personal de salud en el manejo ético frente a los desafíos en la atención de pacientes con COVID-19.

●  El liderazgo ético debe apoyar y contribuir a la discusión, revisión y actualización de políticas y procesos relevantes con referencia a los deberes éticos

●  Colaborar con los Servicios de Cuidados Paliativos en relación con la práctica  en condiciones de crisis, en vista de su frecuente colaboración en condiciones normales y la probabilidad de que ambos Servicios tengan poco personal.

●  Prepararse para responder a la angustia moral del personal en condiciones de crisis, con atención a diferentes áreas como el departamento de emergencias, la sala de internación y la UTI.

●  Revisar y actualizar los procesos y prácticas de consulta para adaptarse a las limitaciones de recursos, restricciones de control de infecciones y restricciones de visitantes.


Recomendaciones para la realización de directivas médicas anticipadas (DMA)

Principios de Bioética:

       Principios de beneficencia y no maleficencia.

       Autonomía: facultad de gobernarse a sí elegir y actuar de forma razonada en función de sus propios sistemas de valores.

Marco Legal:

       En la Constitución Nacional, se menciona el principio de dignidad (arts. 51 y 52).

 

       Supone el respeto al otro por el solo hecho de serlo.

 

Consentimiento informado (CI):

       Acto por el cual un paciente brinda su conformidad (o rechazo) con la indicación o propuesta médica, luego de recibir la información completa, adecuada, clara y precisa acerca del diagnóstico, el mejor tratamiento disponible, las alternativas terapéuticas, los beneficios y riesgos esperados y el pronóstico.

       El CI concreta el principio de autonomía.

 

Directivas anticipadas:

        Son la manifestación escrita hecha por una persona capaz quien, consciente y libremente, expresa las opciones, preferencias o deseos que deben respetarse en la asistencia sanitaria por recibir cuando se produzcan circunstancias clínicas que le impidan comunicar personalmente su voluntad.

 

Formas de implementación:

a)  un documento dirigido donde se considera la aceptación o no de diferentes prácticas conocidas como medidas de soporte vital

        b) un texto libremente redactado por el propio paciente

        c) un documento mixto: formato preestablecido con la posibilidad de que el paciente         exponga aspectos particulares no contemplados previamente

       d) en todos los casos podrá considerarse la designación de uno o varios apoderados o representantes.

 

Objetivo de las DMA:

       Maximizar el hecho de que el paciente reciba el tratamiento esperado.

       Minimizar el subtratamiento o la sobreactuación.

       Reduce la posibilidad de conflicto con la familia y otros profesionales involucrados en el cuidado del paciente.

       Disminuye la carga que significa para los allegados tomar decisiones en circunstancias extremas.

 

Toma de decisiones:

       No es un proceso lineal, exclusivamente racional y razonable.

       Las decisiones están impregnadas por consideraciones subjetivas (cultura, temores, emociones y sentimientos).

       Se considera que es el propio sujeto quien se encuentra en la mejor posición para decidir aquello que le conviene.

       Dentro de la regulación sobre el CI se incorporan previsiones específicas sobre la negativa al tratamiento y las decisiones de final de vida.

       Una cosa es el derecho del paciente a negarse a realizar un tratamiento médico (la otra cara de la misma moneda del CI) y otra muy distinta es la decisión de adecuar el esfuerzo terapéutico.

       La negativa a un tratamiento médico, en el caso de un paciente adulto plenamente capaz y competente, es soberana y no está sujeta a ninguna condición.

       La adecuación del esfuerzo terapéutico (limitación de soporte vital) es una indicación médica que podrá o no ser aceptada por el paciente, pero es un análisis técnico gobernado por el equipo médico.

 

Aspectos Legales:

       Las disposiciones legales vigentes permiten respetar la negativa al tratamiento.

       Desde hace décadas la Ley de Ejercicio de la Medicina (LN 17132 art. 19 inc. 3) así lo establece:

      Desde el derecho positivo también se apela al respeto al:

v  Derecho de disponer del propio cuerpo y a la intimidad (art. 19 CN; art. 1071 bis CC).

v  A la libertad de cultos y objeción de conciencia (art. 14 CN).

v  La jurisprudencia también se ha expedido sobre el derecho a rechazar el tratamiento médico.

 

Condiciones para su aplicación:

 

a)      Referidas al paciente

       Edad: Podrán otorgar directivas anticipadas los mayores de edad que no se encuentren judicialmente incapacitados.

       Capacidad: Se evaluará según su capacidad para

      1. comprender la información relevante,

      2. comprender las consecuencias de cada decisión,

      3. elaborar razonamientos a partir de la información que se le transmite y de su escala de valores,

      4. comunicar la decisión que haya tomado.

       Libertad. Es requisito de toda decisión autónoma que sea  tomada libremente de toda coerción.

 

c)Formalización

       Se aceptará el documento de directivas anticipadas que

       haya cumplido con uno de los siguientes medios para su formulación:

      ante escribano público.

      en presencia de dos testigos mayores de edad con plena capacidad para actuar.

      médico tratante.

       Será requisito indispensable contar con el correspondiente registro de las DA en la historia clínica, como también de los cambios de tales documentos que pudieran producirse.

D) Representante

       Podrán ser apoderados o representantes del paciente para la atención de su salud adultos mayores competentes nombrados a tal fin, que no formen parte del equipo que lo asiste.

 

E) ¿Puede revocarse una directiva anticipada?

       Podrán revocarse con los mismos requisitos exigidos para su otorgamiento.

       Cabe aclarar que la sola expresión oral del paciente ante el médico tratante previamente a su aplicación será considerada suficiente para su modificación.

F) Papel del médico

       Es deber del médico respetar las directivas anticipadas.

 

       Podrá interponer su objeción de conciencia, pero solo en caso de que las condiciones de la asistencia permitan a otro profesional asumir la atención del paciente en cuestión.

 

       Si durante el proceso de su formulación el profesional  tuviese dudas acerca de su contenido o valor, se recomienda consultar al Comité de Ética Asistencial.

 

Marco Legal:

       Conforme la LDP (art. 2° inc. e) el enfermo puede rechazar los tratamientos médicos “con o sin expresión de causa”.

       El médico necesita saber el por qué su paciente no acepta su indicación, con la finalidad de asegurarse que el enfermo verdaderamente ha entendido los alcances de su decisión y ha comprendido la propuesta médica.

 

Dos excepciones legales del CI del enfermo

 

       Situaciones de grave riesgo para la salud pública

       Situaciones de emergencia en las cuales la vida del paciente esté en juego y no sea posible obtener su CI (por ejemplo, por estado de inconsciencia)

      En la Ley de derecho de pacientes, las directivas médicas anticipadas (DMA) han recibido su expreso reconocimiento legal en el artículo 60 CCyC. (Articulo 60.-Directivas médicas anticipadas. La persona plenamente capaz puede anticipar directivas y conferir  mandato respecto de su salud y en previsión de su propia incapacidad. Puede también designar a la persona o personas que han de expresar  el consentimiento para actos médicos y para ejercer su curatela. Las directivas que impliquen desarrollar prácticas eutanásicas se tienen por no escritas).

 

      La DMA,  no es un contrato sino un acto lícito unilateral de la voluntad, osea, no es algo distinto a un CI, solo que anticipado.

 

      Su incorporación directa a la historia clínica, con pleno conocimiento del paciente y sus familiares, los dota de legitimidad y plena vigencia.

 


ANEXO I

Yo……………………………………………………………………………………………………………………………mayor de edad con DNI/CI………………………………………………………………………, y con domicilio en …………………………………………………………………………………………………………………..CP………………………calle.........................................................................................................................................nro……………………………………………………, con capacidad para tomar una decisión de manera libre y con la información suficiente que me ha permitido reflexionar, manifiesto mi aceptación y/o rechazo de los tratamientos y cuidados que describo más adelante en este documento para que se tengan en cuenta en el momento en que me encuentre en una situación, por las circunstancias derivadas de mi estado físico y/o psíquico, en la cual no pueda ya expresar personalmente mi voluntad.

Deseo que el médico responsable de mi tratamiento retire o no comience los tratamientos que prolonguen mi proceso de morir, si yo padeciera una condición incurable o irreversible sin expectativas razonables de recuperación, como:

a)      Una situación terminal

b)      Una situación con inconsciencia permanente

c)       Una situación de mínima consciencia en la cual yo sea permanentemente incapaz de tomar decisiones o expresar mis deseos.

 

Deseo además que mi tratamiento sea limitado a medidas que me mantengan cómoda/o o aliviada/o de dolor y/o sufrimiento, incluso aquellas que puedan ocurrir al omitir o retirar tratamientos.

También entiendo que estando obligada/o a especificar todos los futuros tratamientos a los que renunció, quiero mencionar mi renuncia a las siguientes formas de tratamientos:

       No deseo reanimación cardiopulmonar

       No deseo ventilación mecánica

       No deseo ninguna forma de diálisis

       No deseo alimentación e hidratación artificiales

       No deseo antibióticos

       No deseo..................................................................................................................

Deseo la asistencia  necesaria para proporcionar un digno final de mi vida, con el máximo alivio del dolor, incluso si ello pudiera acelerar mi muerte.

 

 


ANEXO 2

 

Nombramiento del representante

Yo…………………………………………………………………………………………………………………, mayor de edad

Con DNI/CI/LC  N°……………………………y con domicilio en……………………………CP………………..……..

Calle………………………………………………………………………………N°………………….., y con plena capacidad de obrar, designo a………………………………………………………………………………………………..

Con número de teléfono…………………………………………..como mi representante para que, llegado el caso, sirva como interlocutor con el equipo sanitario para tomar decisiones en mi nombre y procurar el cumplimiento de mi voluntad expresada en este documento.

En caso de duda en la interpretación del documento, quiero que se tenga en cuenta la opinión de mi representante, al que autorizo para que tome decisiones con respecto a los posibles tratamientos no contemplados en el mismo, en el caso de que yo no pueda hacerlo por mí mismo/a, siempre que no se contradigan con ninguna de las voluntades anticipadas que constan en este documento.

(Se puede nombrar más de un representante)

Aceptación del representante (es aconsejable)

Acepto la designación y estoy de acuerdo en ser el representante de………………………………….

…………………………………………en el caso de que este no pueda expresar sus deseos con respecto a su atención sanitaria. Comprendo y estoy de acuerdo en seguir las directrices expresadas en este documento por la persona a la cual represento.  Entiendo que mi representación solamente tiene sentido en el caso de que la persona a quien represento no pueda expresar por ella misma estas directrices y en el caso de que no haya revocado previamente este documento.

 

Nombre del representante……………………………………………………………………………………………………

Fecha…………………………………………………………………………..

Firma…………………………………………………………………………….

DNI………………………………………………………………………………..

 

 


ANEXO 3

DECLARACIÓN DE LOS TESTIGOS

Los abajo firmantes, personas mayores de edad, con plena capacidad de obrar y no vinculadas con el otorgante por matrimonio, unión libre o pareja de hecho, parentesco hasta el segundo grado de consanguineidad o afinidad o relación patrimonial alguna, declaramos que la persona que firma este documento de voluntades anticipadas lo ha hecho plenamente consciente, sin que nos conste que haya sido incapacitado judicialmente, y sin que hayamos podido apreciar ningún tipo de coacción en su decisión, firmamos ante la presencia del otorgante:

 

Testigo primero

Nombre y Apellidos: …………..…………………………………………………………………………………………………

DNI……………………………………………………………………………….

Firma…………………………………………………………………………….

Fecha…………………………………………………………………………….

 

Testigo segundo

Nombre y Apellidos: …………..…………………………………………………………………………………………………

DNI……………………………………………………………………………….

Firma…………………………………………………………………………….

Fecha…………………………………………………………………………….

 

Testigo tercero

Nombre y Apellidos: …………..…………………………………………………………………………………………………

DNI……………………………………………………………………………….

Firma…………………………………………………………………………….

Fecha…………………………………………………………………………….